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La iglesia es la Casa de la Palabra


...pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza. Hebreos 3:6

Ya hemos mencionado que Jesucristo es la Palabra de Dios (Juan 1:1-2 ) con la cual fueron hechas todas las cosas (Génesis 1:1-3 / Juan 1:9 / 2 Pedro 3:5); y también que Jesucristo es el Espíritu Santo de Dios (Gálatas 4:6) pues la Palabra es el Espíritu que habita en el interior de la mente y el corazón de Dios (Juan 1:2 / Juan 16:27); y El Señor uno solo es (Juan 10:30 / Juan 17:11 / Juan 17:21-23 / Deuteronomio 6:4 ).

Pero ahora también vamos a hablar acerca de nosotros, la santa iglesia de Dios, pues también formamos parte de dicha unidad.

...para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Juan 17:21-23

Jesucristo es la Casa de la Palabra

Como ya lo dijimos en la entrada anterior, la Fiesta de Tabernáculos es un simbolismo del acto de amor que Dios se proponía hacer en favor de los hombres al venir a habitar entre nosotros, no como el Dios Todopoderoso que es, sino como uno de nosotros: con el mismo cuerpo mortal y con las mismas limitaciones (Apocalipsis 21: 3). Con ese acto amoroso y milagroso (Juan 2: 19-22 ) el Señor le dio morada provisional a la Palabra de Dios. Y si bien, hoy nuestro Señor Jesús ya no tiene ese mismo cuerpo, sino uno eterno y glorioso (Apocalipsis 21:22), la Casa de la Palabra sigue habitando entre los hombres, por que la Casa de la Palabra de hoy, es la iglesia.

...vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 1 Pedro 2:5

La iglesia también es la Casa de la Palabra

En nosotros su iglesia también habita el Espíritu que es la Palabra, morando abundantemente en nuestros corazones (Gálatas 4:6 / Colosenses 3:16). Por ello, tal como lo fue cuando nuestro Señor Jesucristo habitó en la tierra, nosotros somos ahora el santuario de la Palabra.

Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; 1 Pedro 2:6-7

De tal edificación espiritual el Señor Jesucristo es la cabeza de ángulo, es decir la punta, el pináculo, la piedra principal.
...edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. Efesios 2:20-22

De tal manera, que cada creyente es en sí mismo, al igual que nuestro Señor con su cuerpo mortal, un santuario provisional, un tabernáculo, donde mora la Palabra.

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1 Corintios 6:19

Somos individualmente, tal como el Señor lo fue, templo del Espíritu, Casa de la Palabra, por lo cual es nuestro deber dar un hospedaje digno de la investidura de nuestro huésped, que es ni más ni menos, que el Creador de todas las cosas (2 Pedro 3:5-7). Y tal como cuando tenemos visitas en casa y procuramos hacerlas sentir bien y les servimos amorosamente para que la pasen lo mejor posible, tanto más debemos hacerlo por ese Santísimo Huésped que nos ha hecho el honor inmerecido de alojarse con nosotros en nuestro humilde tabernáculo, que es nuestro cuerpo.


Sin embargo, la Palabra nos muestra que no solo cada uno de nosotros es morada de la Palabra, sino que toda la iglesia en su conjunto también lo es.

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 1 Corintios 3:16

El propósito de la iglesia

Así como Abraham y Lot, quienes no solo hospedaron a los misarios de la Palabra en medio de una generación perversa (Génesis 18: 1- 8 / Génesis 19:1-3), sino que les sirvieron con amor y esmero e inclusive estuvieron dispuestos a dar su propia vida y la de sus seres queridos (Génesis 19: 3-11) para preservarlos; y así también como aquella vez, cuando ya no hubo lugar para la Palabra de Dios en aquel mesón de Belén (Lucas 2:6-7) el cual simboliza al mundo, la iglesia, simbolizada por el humilde pesebre, sí debe tener cabida para la voluntad expresa de Dios.

La santa iglesia de Jesucristo no debe hacer cabida a actividades mundanales que nada tienen que ver con la Palabra. El propósito de la iglesia es continuar siendo un santuario vivo en el que la Palabra encuentre su refugio, en el que se le preserve, se le venere y se le cuide. Un santuario es un lugar en el que nada del mundo exterior puede entrar (Éxodo 3:2-5 / Josué 5:15). Es voluntad de nuestro Señor, que así como Moisés y Josué se quitaron las sandalias porque traían en ellas tierra del mundo exterior, así limpiemos la iglesa para que lo que nada tenga que ver con la Palabra quede desterrado (Juan 2:15-17).

¿Dónde si no en la iglesia, será el lugar en el que la Palabra sea preservada con amor, en el que a nadie se le permita torcerla, en el que los falsos ministros que se enriquecen desfigurándola (2 Corintios 2:17) no tengan cabida?

Porque al torcer la Palabra los falsos ministros se hacen iguales a aquellos hombres que se burlaban de nuestro Señor, lo golpeaban y lo escarnecían (Juan 19: 2-3). Pues maltratar la Palabra, es maltratar al Señor Jesucristo, porque ÉL ES LA PALABRA DE DIOS; y aquellos que les aplauden a esos siervos malos son como los que le gritaban a Pilatos !Crucifícale! (Juan 19:15-16)

Hermanos, limpiemos la iglesia de toda inmundicia del mundo, hagamos de esta morada provisional el santuario que la Palabra merece, y cuando pasemos de este mundo, entonces la Palabra nos hará morada para siempre en su santuario celestial.


Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. Juan 14:23
En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Juan 14:2
Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. Apocalipsis 7:15
Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. Apocalipsis 21:22