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Profetas: la enseñanza espiritual de la Ley


El mensaje secreto de la ley de Moisés: la llave del conocimiento

Como ya vimos en las dos entradas anteriores, así como Dios encargó a los levitas de impartir al pueblo la letra de la ley de Moisés, fue a los profetas a quienes se les dio la llave (Lucas 11: 47-52) para conocer el mensaje secreto que Dios mantuvo oculto en esa misma Ley (Marcos 4:11-12).

La interpretación profética de la Ley

Así las cosas, los profetas se encargaban de explicar al pueblo que los ritos y demás preceptos de la Ley, no terminaban en simples estatutos meramente terrenales, sino que guardaban en ellos un significado espiritual, significado éste al que la misma Ley llama estatuto perpetuo (Éxodo 12:14). No es el rito en sí el estatuto perpetuo, pues como la propia Palabra nos muestra, el rito, por ser terrenal, tiene caducidad (Hebreos 8:13 / Hebreos 9:8-10 / Hebreos 10:1, etc.) sino que el estatuto perpetuo es el significado espiritual Y ETERNO de ese rito (Hebreos 10:11-12). Todo esto lo hemos venido mostrando en las entradas con la etiqueta «Ritos y su significado».

Estas fueron las enseñanzas que Dios mandó a los profetas para que instruyeran con ellas al pueblo acerca de Su Ley. Como ejemplo de ello, ponemos esta cita:

Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos. Oseas 6:6

Tristemente fueron precisamente estas enseñanzas las que tanto falsos profetas (Lucas 6:26) como sacerdotes malvados (Mateo 23:29-36) usaron para inculpar injustamente a los profetas enviados por Dios (Mateo 5:12) y azuzar al pueblo para asesinarlos (Lucas 11: 47-52), aludiendo que proponían dejar de cumplir la Ley (Hechos 21:21 / Hechos 21:28).

Pero los profetas no proponían dejar de cumplir la Ley, sino llamar al pueblo a reflexionar sobre la maldad que estaban cometiendo. Muchos entre el pueblo tenían por cierto en sus corazones que solo con cumplir los ritos de la Ley -en otras palabras siendo religiosos- era suficiente para ser aceptados por Dios. Por lo cual pensaban que una vez cumplido su deber religioso estaban en libertad de ser todo lo malvados que quisieran. Los profetas se encargaban de informar a esos hombres cuánto Dios odiaba esa errada creencia, puesto que a Dios, como sus profetas nos enseñan, solo le agradan la justicia y la misericordia, no así la religión (1 Samuel 15:21-23 /Salmo 40:6-8 / Salmo 51:16-17 / Proverbios 21:3 / Isaías 1:10-17 / Jeremías 6:19-20 / Amós 5:21-24 / Oseas 4: 6 / Oseas 6:6 / Miqueas 6:6-8).

https://samuelbarruecos.blogspot.com/2010/09/jesucristo-es-la-palabra-de-dios.html

Porque el cumplimiento de los ritos no tenía como propósito establecer una religión, sino el preservar para la humanidad entera, todo el mensaje de salvación contenido en la Palabra de Dios.

La Ley y su cumplimiento profético

Los profetas, mediante el Espíritu Santo, comenzaron a descubrir en los preceptos rituales de la Ley un patrón bien marcado (1 Pedro 1:10-12). Dicho patrón tenía que ver con el cumplimiento Divino de eventos a futuro. Así fue cómo, interpretando la Ley, los profetas conocieron y nos legaron el plan de Dios para la humanidad.

Los profetas descubrieron que el ciclo agrícola y los ritos especificados para cada época, no eran otra cosa sino un mensaje mediante el cual Dios estaba comunicando a sus siervos su plan (Amos 3:7). Mensaje que por cierto, es necesario que conozcamos, pues también concierne a nosotros, quienes vivimos en estos que ya son los últimos días. (De todo ello hemos venido hablando en las entradas con la etiqueta «Ciclo agrícola y profecía»).

La actualidad

Escondidos detrás de la ley de Moisés, todavía hay océanos de información (Marcos 4:11-12) que El Señor tiene reservados para los que lo busquen con esmero y humildad (Mateo 11:25 / Lucas 10:21).

Los Escritos que siguen a la ley de Moisés (desde Josué hasta Apocalipsis), emanan de la propia Ley, y no son otra cosa que la explicación espiritual, sobrenatural, misericordiosa y eterna que El Señor, en su infinita bondad, nos obsequia para hacernos saber cómo debemos -tanto cristianos como judíos- obedecer dicha Ley.

La parte en Hebreo de tales Escritos enseña a los judíos a cumplir la Ley en su forma tanto espiritual como literal o ritual; mientras que la parte en Griego nos enseña a los hijos de Dios rescatados de entre la gentilidad -los cristianos-, a cumplir la Ley solo en su forma espiritual.

Tan importante es conocer la Ley en su aspecto ritual y por tanto terrenal, como su significado espiritual y por tanto eterno. Ambos, tanto levitas como profetas daban al pueblo un balance perfecto en el conocimiento integral de la Palabra de Dios.

Los sacerdotes malvados y los falsos profetas de hoy

Pero ustedes se preguntarán (y harán bien), ¿y entonces por qué la nación de Israel, con tan buenos maestros, fracasó en su misión de obedecer a Dios?

La respuesta es simple: debido a la aparición en la escena de un personaje que no había sido invitado: el falso profeta.

Fueron los falsos profetas quienes causaron, con sus enseñanzas erradas (2 Pedro 3:17), la catástrofe de Israel. En la siguiente entrada hablaremos un poco de ellos y cómo siguen cumpliendo en nuestros días su diabólico cometido (Mateo 13:25 / Mateo 13:38) de llevar del pueblo a cuantos más se dejen hacia la perdición (Mateo 7: 13-14 / 2 Pedro 2:1-3 / 2 Pedro 3:16).

Porque como en aquellos días, también hoy sigue habiendo hombres que igual que aquellos sacerdotes malvados, quienes quitaban la llave del conocimiento y ni entraban ni dejaban entrar (Lucas 11:52) siguen promoviendo la religiosidad hipócrita. Y junto con ellos, falsos profetas que arrastran al abismo a los desprevenidos con sus promesas falsas de riqueza terrenal.

Este artículo pertenece a la serie
PROFETAS Y LEVITAS EN LA ENSEÑANZA:

  1. Levitas y profetas: la enseñanza literal y espiritual de la Ley 
  2. Levitas: la enseñanza literal de la Ley 
  3. Profetas: la enseñanza espiritual de la Ley [es este mismo artículo, en el que estás.]
  4. Falsos profetas: la enseñanza torcida y errada de la Ley