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El calendario hebreo: la cuenta de los meses en el antiguo Israel


El calendario hebreo: un poco acerca del calendario agrícola de los tiempos bíblicos

Para un mejor entendimiento de la Palabra, hoy hablaremos muy brevemente, acerca de la forma en la que se contaba el tiempo en épocas bíblicas. De esta manera, no solo entenderemos mejor la profecía para los últimos tiempos, que está expresada en términos agrícolas (por ello pocos la entienden, pero en realidad es muy sencilla), sino que es mi ferviente deseo, que tu comunión con la Palabra avance a una dimensión más elevada, al comprenderla mejor.


En nuestros días, los sucesos agrícolas ya no tienen para nosotros mayor relevancia; no es importante para nosotros saber cuándo es la época en que debe llover, en que se debe sembrar, en que se debe segar, trillar y almacenar el grano, puesto que nuestras sociedades modernas han pasado de ser agrícolas a urbanas. Es por ello que hemos dejado de darle importancia a las estaciones. Pero antiguamente no era así, los hombres en tiempos bíblicos vivían pendientes de todos los fenómenos climáticos (Lucas 21:29-30 / Mateo 16:2-3), pues de eso dependía su vida, ya que un cambio en el clima podía derivar en una hambruna catastrófica (1 Reyes 17:1 /1 Reyes 17:12).

El calendario impuesto a los israelitas

El calendario dado por Dios a Israel (Éxodo 12:2) era luni-solar, esto es, que, conforme al mandato, debían usar el sol y la luna para la cuenta del tiempo (Génesis 1:14). Acorde a la ley de Moisés, el mes de Pascua debía contarse como el primer mes

Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. Éxodo 12:2

Si no había retrasos debido a variaciones climáticas, sucedía generalmente entre nuestros meses de marzo y abril.

A partir de este suceso agrícola en el que se segaba la cebada, se comenzaba a llevar la cuenta de los meses:

   1er mes: marzo-abril
   2o. mes: abril-mayo
   3er mes: mayo-junio
   4o. mes: junio-julio
   5o. mes: julio-agosto
   6o. mes: agosto-septiembre
   7o. mes: septiembre-octubre
   8o. mes: octubre-noviembre
   9o. mes: noviembre-diciembre
 10o. mes: diciembre-enero
 11o. mes: enero-febrero
 12o. mes: febrero-marzo

Si tenemos en cuenta este sencillo calendario, podemos conocer las temporadas en las que acontecieron diferentes sucesos bíblicos, por ejemplo, el siguiente, ocurrido en Egipto, acorde a lo que ya dijimos, debió acontecer entre los meses de febrero y abril.

El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña. Mas el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardíos. Éxodo 9:31-32

Podemos saber lo mismo con el desarrollo del libro de Rut, el cual seguramente ocurrió entre marzo y abril:

Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada. Rut 1:22

O también este curioso suceso, que ocurrió entre los meses de noviembre y diciembre, los más lluviosos de aquel entonces.

Así todos los hombres de Judá y de Benjamín se reunieron en Jerusalén dentro de los tres días, a los veinte días del mes, que era el mes noveno; y se sentó todo el pueblo en la plaza de la casa de Dios, temblando con motivo de aquel asunto, y a causa de la lluvia. Esdras 10:9

O lo ocurrido a Noé que plantó una viña y se embriagó. Y como ya dijimos en entradas anteriores, el vino se obtenía el séptimo mes, así que ocurrió entre nuestros meses de septiembre y octubre.

Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. Génesis 9:20-21

Nos tomamos el tiempo para mencionar lo anterior, por que no es casualidad que mucho de lo ocurrido en la Palabra haya sido escrito con sus respectivas fechas, sino porque hay un llamado específico para nuestros corazones en cada una de ellas. Y es que, como también ya lo dijimos en entradas anteriores, estamos hechos de la tierra, y nos comportamos de la misma manera que ésta (Génesis 2:7).



El porqué la fecha de Pascua, entre otras, nunca coincide con la del año anterior

Quizá hayas notado que la fecha de lo que se conoce como «Semana Santa», que en realidad es la Pascua, nunca cae en las mismas fechas que años anteriores. Esto es debido a que el calendario que usamos hoy día y el que usaban los israelitas en tiempos bíblicos son distintos.

Los antiguos calendarios luni-solares se centraban en las cosechas. Con el paso del tiempo los romanos elaboraron un calendario solar, en el cual ya no tenían la importancia primordial de otros tiempos las cosechas, sino las mejores épocas para el desplazamiento de tropas y caravanas por las diferentes rutas comerciales. Así que decidieron que el primer mes ya no tenía caso que fuera el de la cebada, sino que lo trasladaron a Enero, en el que la lluvia y la nieve comenzaban a ceder. De ahí que nuestro calendario moderno, que es netamente solar, heredado por los romanos, y el antiguo calendario hebreo luni-solar, tardan años en volver a coincidir, pues, como ya sabemos, el ciclo lunar y el solar tienen distinta duración.



Antiguamente, los meses no tenían nombre, solo se les identificaba por medio de un número (primero, segundo, tercero, etc.). El calendario por el cual nos regimos actualmente lo elaboraron los romanos, basándose en calendarios anteriores. Con el tiempo, en lugar de identificarlos por número, les fueron asignando nombres a los primeros meses, a los cuales les conferían mayor importancia. Solo llegaron hasta Agosto. De esa antigua cuenta nos quedan los nombres de nuestros últimos meses del año:

  Septiembre: séptimo
  Octubre: octavo
  Noviembre: noveno
  Diciembre: décimo

Acorde a la deidad a la que iban a consagrar ese mes, los romanos nombraron los meses de la siguiente manera:

Enero:
Mes consagrado al dios Jano o Iano, protector de las puertas. De este nombre derivan palabras como «año
» o «anuario».


Febrero:
Mes consagrado al dios Febo, el sol. De este nombre provienen palabras como «fiebre».

Marzo:
Mes consagrado a Marte, dios de la guerra. De este nombre provienen palabras como «marcial» o «Martes».

Abril:
Mes consagrado a la diosa Afrodita, quien abría las flores. De este nombre proceden palabras como 
«abrir» o «apertura».


Mayo:
Mes consagrado a la diosa Maia, de los cultivos. De este nombre proceden palabras como «mayor».

Junio:
Mes consagrado a la diosa Juno, deidad del matrimonio. De este nombre proceden palabras como «junior» o «joven».

Julio:
Mes consagrado a Julio César, pues fue declarado dios.

Agosto:
Mes consagrado a Augusto César, pues también fue declarado dios.



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Conocer los usos que antiguamente se le daba a la sal es fundamental para entender su significado bíblico. Por ello en este artículo comenzaremos mencionando las principales formas en las que se utilizaba este importante elemento en tiempos de la Biblia y luego hablaremos de su significado simbólico o espiritual.
El uso de la sal en la antigüedad

Hoy en día pensamos en la sal solo como un sazonador para nuestros alimentos, pero en la antigüedad la sal tenía más de 14.000 usos. A lo largo de la Historia, la sal ha sido utilizada para casi todo, desde derretir hielo hasta relajar los músculos.
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 - Combustible para las lámparas  - Medicamento  - Jabón de aseo personal  - Elemento ceremonial  - Ingrediente en la elaboración de alimentos

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Los siete candeleros conforman el candelabro de siete brazos del Lugar Santo. Sin embargo la imagen que ve Juan no es terrenal, esto es, no mira el Lugar Santo del templo en Jerusalén, sino el del templo celestial, el cual, como la Ley nos enseña, fue usado como modelo por Moisés para erigir el Tabernáculo y posteriormente por Salomón para erigir el Templo.

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