Pascua


...porque nuestra PASCUA, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. 1 Corintios 5:7
Las siete fiestas de Israel: Pascua

Pascua es la primera de las siete fiestas en las que el pueblo acudía a Jerusalén, fiestas cuyo propósito era precisamente anunciar el cumplimiento glorioso de las profecías en torno al Mesías que salvaría a Israel de sus pecados (Mateo 1:21).

No penséis que he venido para abrogar la Ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Mateo 5:17

El sacrificio del cordero

El cumplimiento pleno del significado espiritual del sacrificio del cordero de Pascua por parte de nuestro Señor fue su muerte, en tanto que sus seguidores hacemos lo propio al congregarnos a comer de su carne y beber de su sangre (que más adelante veremos son su Palabra y su Espíritu) las cuales nos salvan de la muerte eterna.

A continuación examinamos (muy brevemente, ya que esto da para muchos libros) diferentes aspectos del rito y su significado espiritual para nosotros los seguidores de Jesucristo. 

La santificación del cordero

Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. Éxodo 12:3

Acorde al mandato, cuatro días antes de la Pascua, los israelitas santificaban, es decir apartaban (la palabra hebrea kodesh que significa santo, también significa apartado) un cordero. Juan el bautista apartó a nuestro Señor Jesucristo de entre los demás hombres distinguiéndolo como el Cordero de Dios. A su vez, El Padre celestial confirmó este acto profético de manera audible y visible ungiendo y consagrando a  nuestro Señor para el servicio al que se le había apartado ( Juan 1:29 / Lucas3:21-22 / Juan 6:27 / Lucas 4:18).

Purificación interior y exterior por agua y por fuego

Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. Éxodo 12:9

El libro de Levítico nos dice que así como las entrañas del cordero, antes de ser ingeridas o puestas en el altar debían ser purificadas por agua (Levítico 1:13), esto es, lavadas, también nuestro Señor acudió al rito que hoy conocemos como bautismo y que en el judaísmo se le conoce como Mikvé o Rito de Purificación. Rito por el cual se accede no a la purificación del cuerpo (1 Pedro 3:21) sino a la purificación interior o espiritual (Ezequiel 36:25-27 / Ezequiel 43:26 / Hebreos 10:22 / Efesios 5:26).

Las entrañas del cordero de Pascua simbolizan el ser interior de nuestro Señor Jesucristo el cual fue purificado por el lavamiento del agua en el Jordán (Marcos 1:9).

Las Palabras de nuestro Señor Jesucristo, su carne y su sangre (Juan 6: 53-56), no solo están purificadas por agua sino también por fuego. Así, tal como el cordero de Pascua, la purificación de nuestro Señor fue interior (por agua) y exterior (por fuego). No por que necesitara purificarse, pues su esencia es Eterna y Santa, sino como testimonio a los hombres de su pureza (Mateo 3:15) y un desafiante ejemplo para nosotros, quienes le seguimos (Mateo 16:24-25).

Solo si el cordero era ritualmente purificado por agua y por fuego, esto es, interior y exteriormente, era apto para la ingesta. Entendiendo esto espiritualmente, la purificación por agua y por fuego de nuestro Señor Jesucristo consistieron, por un lado, en el bautismo, y por el otro, los suplicios y la  muerte de cruz (Lucas 3:16 / Marcos 9:49). 

Ambos son TESTIMONIOS PÚBLICOS; el bautismo o purificación por agua, de que se cumple con la requerida limpieza interior o espiritual (1 Pedro 3:21) ante el Dios examinador (Hebreos 4:12); los suplicios y muerte de cruz o purificación por fuego, son una prueba de que se ha dicho la verdad, y ante la posibilidad de retractarse para evitar padecer (Mateo 10:33 / Mateo 26:69-70), se prefiere morir (Mateo 10:27-28). En ambas purificaciones testimoniales -agua y fuego- los que seguimos a Jesucristo debemos estar bien dispuestos a participar gozosos con Él (1 Pedro 4:12-13 / Juan 12:25-26), porque si en esta vida participamos en sus sufrimientos en la siguiente participaremos en su gozo (1 Pedro 4:13).

El compartir la comida

Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. Éxodo 12:4

En las culturas del antiguo oriente, tomar los alimentos no solo era algo íntimo, sagrado y solemne, sino que era también un acto lleno de misticismo. Una de las muchas cosas que se evitaba durante la comida -a causa de este misticismo- era ingerir los alimentos en compañía de algún extraño, o alguien de quien se tuviera la certeza de su mala reputación (Mateo 9:11).  

Para el pensamiento oriental de tiempos bíblicos, comer con alguien, es decir tener COMUNIÓN con él, creaba un vínculo espiritual e indisoluble (Génesis 43:32 / Éxodo 12:43 / 1 Corintios 5:11).

En el caso de la Pascua, ya el solo hecho de obedecer el mandato compartiendo la comida con el vecino significaba un vínculo solemne con éste ante Dios, pero no era una comida común la que se compartía, sino el animal sacrificado para salvación mutua. Esto añadía a ese vínculo espiritual -ya lo dijimos, eterno e indisoluble- un elemento más: la confraternidad, pues los vecinos, que al compartir los alimentos de la salvación se convertían para siempre en hermanos del alma, esa noche la pasaban juntos y a salvo, bajo la protección de la sangre del cordero, mientras que puertas afuera el heridor mataba sin misericordia a los primogénitos de los egipcios.

Es el mismo vínculo de confraternidad que la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, SU SANTO ESPÍRITU (1 Juan 5:8), crea entre los que nos congregamos en torno a Él para tener COMUNIÓN en su Palabra -la carne del cordero (Juan 6:53)- y obedecerla. Por ello, entre nosotros, los seguidores de Jesucristo, nos llamamos hermanos, pues compartimos la misma carne y sangre ingerida espiritualmente (Juan 6:54).

Por ello también, las dos familias reunidas para comer el cordero y convertidas en una sola, simbolizan a la congregación del Cordero (Lucas 8:21), quienes fraternalmente nos reunimos para compartir el Cordero inmolado (Apocalipsis 5:8-9), la Palabra de Dios, que es nuestro Señor Jesucristo (Juan 1:1-3).

El cordero sin defecto

El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Éxodo 12:5

Jesucristo es el Cordero perfecto y sin mancha (1 Pedro 1:19 / Apocalipsis 5:6-14) en su observancia de la Ley, no solo en la forma exterior o ritual de ésta, sino también en la interior, que es su cumplimiento espiritual, el cual es el cumplimiento esencial y eterno.

Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. Éxodo 12:6

Así como el pueblo guardaba o preservaba el cordero, nosotros también preservamos la Palabra de Dios al guardarla. Pero no solamente debemos atesorarla en nuestros corazones sino también obedecerla (Santiago 1:22 / Romanos 2:13 / Apocalipsis 3: 10).

La sangre del cordero

Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Éxodo 12:7

La Escritura nos muestra que la sangre es el espíritu que da vida al ser (Génesis 9:4 / Génesis 4:10 / Hebreos 12:24). El Señor Jesucristo nos enseña que solo comiendo su carne -que es su Palabra (Mateo 26:26 / Juan 6:51)- y bebiendo su sangre -que es su Espíritu (Gálatas 4:6)- tendremos vida eterna (Juan 6:53-57). 

La sangre derramada de nuestro Señor Jesucristo es su ser interior, el Espíritu Santo (2 Corintios 3:17 / Gálatas 4:6 / Filipenses 1:19 / 1 Pedro 1:11 / Juan 14:18-20 / Juan 14:23 ), la Presencia Santísima que nos lleva a toda verdad cuando abrimos su Palabra para tener comunión con Ella (Juan 16:13 / Apocalipsis 3:20).

Los postes y el dintel son la entrada estrecha de la CASA ESPIRITUAL -la congregación- en la cual servimos (1 Pedro 2:5), misma de la que no debemos salir (Éxodo 12:22) pues sus muros invisibles nos protegen (Mateo 7: 24-25 / 1 Corintios 3:9-16) del heridor, el cual no puede entrar.

Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo El Señor. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. Éxodo 12:12-13
Porque El Señor pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará El Señor aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. Éxodo 12:23

El Espíritu Santo, la sangre derramada de nuestro Señor Jesucristo (1 Juan 5:8), nos protege de la muerte (1 Corintios 15:55-56). Pascua significa pasar por alto, pues Dios no le permite al heridor (1 Pedro 5:8) entrar en las casas resguardadas por Su Espíritu debiendo pasarlas por alto (Josué 2:18-19 / Josué 6: 20-25 / Ezequiel 9:1-6 ).

Los panes sin levadura y las hierbas amargas

Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. Éxodo 12:8

No solo la sangre del cordero, untada en los postes y el dintel salvaba de la muerte, sino comer su carne acompañada de panes sin levadura y hierbas amargas.

Como ya dijimos, la sangre del cordero inmolado es el símbolo de El Espíritu Santo y la carne es el de la Palabra de Dios.

Ya mencionamos que el símbolo de la carne asada al fuego son los sufrimientos por anunciar el evangelio en forma correcta (2 Corintios 4: 7-17 / Hebreos 2:10 / Hebreos 5:9). Esto no solo valió para nuestro Señor, sino que continúa vigente para quienes le seguimos.

Así como la carne cruda -por contener impurezas capaces de causar la muerte- debe ser asada, la Palabra que predicamos ha de ser purificada por el fuego de los sufrimientos (Romanos 8:17 / Hechos 14:22). La cabeza, simboliza los pensamientos; los pies las acciones y las entrañas los pensamientos, las intenciones y los sentimientos. Partes del ser que deben estar completamente limpias al anunciar el santo evangelio (Filipenses 2:3 / 2 Corintios 2:17), pues El Señor no solo juzgará nuestras obras, sino también la intención con las que las hicimos (Apocalipsis 2:23 / Mateo 7:21-23).

Los panes sin levadura simbolizan el alimento espiritual, el evangelio que se comparte SIN MALDAD, esto es, sin la intención oculta de ganar algo a cambio de ello. También simbolizan la ausencia de pecado en nuestras vidas, pues -al igual que la levadura, la cual corrompe la masa y la agusana- el pecado corrompe nuestra alma y la destruye (Gálatas 6:8 / 1 Corintios 5:1-13).

Las hierbas amargas simbolizan la necesaria muerte a este mundo para pasar a la vida eterna en la siguiente (Mateo 10:39 / Romanos 6:11 / Romanos 8:6).

No elegir lo que se come del cordero y comerlo apresuradamente

Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. Éxodo 12:10

El pueblo no debía seleccionar lo que comía o no del cordero. De la misma forma, nosotros, también pueblo de Dios, no debemos seleccionar lo que queramos obedecer o no de la Palabra (1 Corintios 15:2 / Efesios 5:5-7 / Romanos 16:17-18). Así como lo que dejaran debía ser quemado por fuego al otro día, todo lo que dejemos de obedecer quedará expuesto al castigo eterno en la otra vida.

Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de El Señor. Éxodo 12:11

Debemos vivir en este mundo comiendo el Alimento espiritual que es la Palabra de Dios, siempre listos para nuestra partida -que será en cualquier momento- hacia la siguiente vida. Comer apresuradamente significa no acomodarnos a este mundo en el que estamos de paso (Romanos 12:2 / Filipenses 3:20 / 1 Pedro 2:11).

Conclusión: El entendimiento y cumplimiento espiritual de la Pascua

Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para El Señor durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis. Éxodo 12:14

Estatuto perpetuo significa eterno y la propia Palabra nos muestra que lo eterno no es lo ritual sino lo espiritual (2 Corintios 4:18 / Colosenses 2: 16-22 / Hebreos 7:28 / Hebreos 8: 4- 7 / Hebreos 8:13 / Hebreos 9:8-14 / Hebreos 9:23-25 / Hebreos 10:1, etc.).

La Casa de Israel mantiene este estatuto perpetuo y espiritual no al celebrar rito alguno, pues vivimos bajo la Gracia, sino cumpliendo espiritualmente con este mandato al congregarnos en torno a Él para comer su carne y su sangre que son su Palabra y su Espíritu. ¡Esa es la Pascua que ya ha sido sacrificada por nosotros!

Al igual que las otras fiestas, el cometido de ésta es hacer un llamado a una reunión o asamblea pública a la que todo el pueblo es convocado para tener Santa comunión. Si bien Pascua es un llamado de Dios, se cumple en lo íntimo, no en lo público. Contrario al llamado a cumplir en el exterior, Pascua era un llamado a cumplir al interior, puertas adentro (en los aposentos), para luego salir y cumplir con los restantes llamados puertas afuera (en el Templo), tal como nuestro Señor, nos instruye a proceder: primero en comunión íntima entre los hermanos y Él y luego saliendo a las naciones a predicar las buenas nuevas (Mateo 10:27).

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos 16:15