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Día del Perdón: Las siete fiestas de Israel


A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida al Señor. Levítico 23: 27

La purificación mediante la sangre

El día diez del mes séptimo el sumo sacerdote vertía en un tarro la sangre del macho cabrío recién sacrificado por los pecados del pueblo y pasando por el Lugar Santo se dirigía -con temor y temblor (Éxodo 28:33-35 / Levítico 16:13)- hacia el Lugar Santísimo, donde el arca de la Alianza -trono del Poderoso de Israel (Levítico 16:2)- se asentaba.



Una vez ahí dentro, conforme a las instrucciones de Moisés, el sumo sacerdote mojaba su dedo en la sangre del tarro y la rociaba siete veces sobre la tapa del arca (Levítico 16:14-19).

Era así como -mediante la sangre del sacrificio- el santuario quedaba purificado.

Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados; de la misma manera hará también al tabernáculo de reunión, EL CUAL RESIDE ENTRE ELLOS en medio de sus impurezas. Levítico 16:16

Entendimiento espiritual

El tabernáculo de reunión es una figura de nuestro Señor Jesucristo (Juan 2:19-21), quien reside entre nosotros, mientras que la sangre del sacrificio es un símbolo de su Espíritu Santo, que nos limpia de todo pecado.

Como ya hemos explicado en anteriores artículos, nuestros padres entendían a la sangre como el ser interior (Génesis 4:10 / Hebreos 12:24), la vida, invisible pero real, que habitaba dentro del ser físico (Génesis 9:4): el espíritu de todo ser vivo.

Así, la sangre derramada de nuestro Señor Jesucristo, QUE ES SU ESPÍRITU SANTO (Juan 6:53-56 / Juan 14:17 / Gálatas 4:6 / Filipenses 1:19 / 1 Pedro 1:11 / 2 Corintios 3:17 / Hebreos 10:29) purifica su santuario QUE ES LA IGLESIA (Hebreos 3:6 / 1 Pedro 2:5-7 / Efesios 2:20-22 / 1 Corintios 6:19 / 1 Corintios 3:16), pues ese santuario -como piedras vivas- lo constituimos todos nosotros, el cuerpo de Cristo (Romanos 12:5 / 1 Corintios 12:27 / Efesios 2:22 / Efesios 5:23 / Colosenses 1:24).

Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. Hebreos 13:12
¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Hebreos 9:4
pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 1 Juan 1:7
...y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre Apocalipsis 1:5
Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan. 1 Juan 5:8
Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !Abba, Padre! Gálatas 4:6
¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 1 Corintios 3:16

La sangre que permite el acceso al trono

...pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, NO SIN SANGRE, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo... Hebreos 9:7

El sacerdote solo podía presentarse delante de Dios con sangre de víctima inocente (Levítico 16:14-15). Era esa sangre la que le permitía el acceso delante del trono SIN MORIR (Levítico 16:1-3).



Para nosotros esta verdad significa que nadie puede presentarse delante del Padre y sobrevivir a su ira sin intermediación de sangre derramada de víctima perfecta e inocente (Levítico 22:19-25). Jesucristo -víctima perfecta e inocente ofrendada por nosotros (Apocalipsis 5:9)- se presentó delante del Padre con su propia sangre:

... y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Hebreos 9:12

Al morir el espíritu del hombre vuelve a Dios

...y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio. Eclesiastés 12:7

La Palabra nos muestra que al morir, mientras que el cuerpo físico del hombre vuelve a la tierra de donde fue formado (Génesis 2:7 / Génesis 3:19), el espíritu se separa y vuelve a Dios. Sin embargo, acorde a la LEY ETERNA, nadie puede presentarse ante el Trono sin sangre de víctima inocente y vivir. Así, todo aquel que se presente sin esa sangre morirá (Números 18:7 / Apocalipsis 5:10).

Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. Éxodo 33:20

La sangre preciosa de nuestro Señor Jesucristo -su Espíritu Santo- fue derramada para que nosotros, pueblo de Dios, no nos presentemos ante El Trono con las manos vacías, pues de otra forma -ya que solo la sangre de Jesucristo, perfecto en todo sentido, es acepta- quedaríamos expuestos a la pavorosa ira destructora del Poderoso de Israel.

Cumplimiento espiritual: Nos acompañará hasta el Trono

Nosotros los creyentes, pueblo escogido, nación santa, cuando por última vez cerremos los ojos con este cuerpo terrenal, nos presentaremos ante el Padre -no con la nuestra, pues como ya dijimos no es apta- sino con la preciosa sangre de Jesucristo -SU SANTO ESPÍRITU-.  LA CUAL HA SIDO PROVISTA PARA NOSOTROS PRECISAMENTE PARA ESE DÍA, EL DÍA DEL PERDÓN ¡Aleluya!

Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante del Señor. Levítico 16:30

Los que duermen en el Día del Perdón

Como ya lo hemos explicado, Día del Perdón o Día de la Expiación (Levítico 23: 27-32), para nosotros los creyentes representa el día en el que moriremos, momento para el cual debemos ya estar a cuentas con el Señor y listos para encontrarnos con Él en la Eternidad (2 Timoteo 4:6-8).

Un entendimiento muy claro de esta fiesta nos lo ofrece el apóstol Juan en su evangelio, en el que nos da testimonio de lo siguiente:

Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque ES DE CUATRO DÍAS. Juan 11:39

Al informarnos de lo que dijo la mujer, el apóstol Juan nos comunica un mensaje concerniente al cumplimiento profético de la ley de Moisés: LÁZARO TENÍA CUATRO DÍAS EN LA TUMBA. Estos representan los cuatro días que están antes de la fiesta de Tabernáculos (día 15 del 7º mes) y que comienzan en la fiesta de Trompetas (día 10 del 7º mes).

Así, la muerte de Lázaro es una representación de la fiesta de la Expiación o Día del Perdón, y su resurrección lo es de la fiesta de los Tabernáculos.

El rico y Lázaro

Por su parte, Lucas nos da en su evangelio una perspectiva de lo que aconteció durante esos cuatro días que Lázaro, antes de ser resucitado, estuvo en la tumba:

Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos. Lucas 16:19-31

Luego entonces si profundizamos más en el entendimiento espiritual de estas fiestas nos encontraremos con lo siguiente:

Día del Perdón:

Simboliza el día que cerraremos nuestros ojos por última vez con estos cuerpos provisionales que ahora tenemos (2 Corintios 5:1-4).

Los cuatro días entre Día del Perdón y Tabernáculos:

Simbolizan los días que están entre la muerte y la resurrección, lapso el cual, aunque no poseamos nuestro cuerpo físico actual, sí que estaremos conscientes, unos siendo consolados y otros siendo atormentados.

Tabernáculos:

Simboliza nuestra resurrección con un cuerpo nuevo y eterno (1 Corintios 15: 35-58).

Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. Juan 11:11

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron con él. 1 Tesalonicenses 4:14

Para los hombres de tiempos bíblicos era algo lógico y sin discusión, que igual que cuando uno duerme y comienza a soñar, al morir se inicia una nueva forma de existencia muy parecida y relacionada a la que experimentamos al soñar. A esto precisamente se refirió El Señor cuando dijo al ladrón lo que sucedería ese día, cuando ambos murieran:

Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. Lucas 23:43

Así que lo que la Palabra nos enseña, es que al morir, pasamos a una nueva forma de existir, en la que, aunque estamos plenamente conscientes, (como lo estaban Lázaro y el rico, quien, éste último, hasta se acordaba de cuantos hermanos tenía) ya no tendremos cuerpo físico, sino hasta que seamos resucitados, despertados de ese “sueño”, como ya lo dijimos, ya con un cuerpo nuevo y eterno.

Volviendo al pasaje de Lucas, lo curioso es que, en medio de sus tormentos, el hombre rico suplicaba que Lázaro fuese vuelto a la vida para testificar, y como sabemos bien, tal como Abraham le dijo al rico (Lucas 16: 30-31) esto es lo que los religiosos hicieron con su testimonio:

Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro, porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús. Juan 12:10-11

Luego entonces lo que la Palabra nos muestra durante estas fiestas es que cuando los creyentes muramos no quedaremos de manera inconciente. Aquellos que no hayan permanecido en el camino recto sufrirán la suerte del rico, que aunque era judío se fue al tormento, porque la religión no salva (Romanos 3:20), y vivirán algo parecido a una “pesadilla”; mientras que aquellos que anduvieron por el camino recto de la fe (Juan 11: 5 / Lucas 8:21) tendrán “dulces sueños” en los que se les consolará de las aflicciones que padecieron en este mundo (Romanos 8:18 / 2 Corintios 5: 10).

De ahí la enorme importancia que tiene el conocer el significado de estas fiestas, las cuales todas, como ya lo dijimos, conciernen a nuestro Señor Jesucristo y por tanto a la vida eterna.

Debemos ser sumamente cuidadosos en todo lo que respecta a nuestra vida eterna, y saber que no porque asistamos a una iglesia y cantemos y ofrendemos y hagamos todo cuanto nos enseñan como parte de una mera religión, nos vamos a salvar del estricto juicio de Dios que empezará precisamente por su iglesia (1 Pedro 4:17).

No porque hemos conocido a un Dios de amor pensemos que Él va a pasar por alto nuestras infidelidades (Nahum 1:3), a lo largo de TODA LA PALABRA se nos muestra que habrá creyentes que serán rechazados pues se desviaron del camino recto de la Palabra y no se arrepintieron (Romanos 11:21 / 1 Corintios 15:2 / Hebreos 12:12-17, etc.) por seguir las atractivas pero mortales enseñanzas de los falsos apóstoles y profetas que hoy llenan la tierra (2 Timoteo 4: 3-4 / 2 Pedro 2: 1-3 / 1 Juan 4:1 / 2 Juan 1:9).

El mal de los últimos tiempos son los falsos ministros enviados por Satanás (Mateo 13:25 / Mateo 13:38-39 / Mateo 25: 11-12 / Marcos 13:22 / 2 Corintios 11:13-15), que con sus falsas doctrinas llenan de confusión y tinieblas a muchos con su mensaje de avaricia, que solo lleva a la ira de Dios (Efesios 5:5-8).

Nuestro paso por este mundo acaba pronto (Salmo 39:5-6 / Salmo 90:12 / Salmo 102:11 / Salmo 144:4); El presente día en el que estamos viviendo, es ya un día menos en la cuenta regresiva para encontrarnos con el destino definitivo del camino que hayamos escogido. Arrepintámonos hoy de nuestros malos caminos y volvamos al Camino recto de la Palabra (2 Pedro 2:15). ¡Vuelve a casa hoy! Mañana podría ser demasiado tarde.

Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Lucas 15:32 

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