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¿Que relación hay entre la entrega de la Ley y el Espíritu Santo?


Cuando llegó el día de Pentecostés estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Hechos 2: 1-4

La relación entre las tablas de la Ley y el Espíritu Santo

Tal vez no lo sabías, pero la entrega de las tablas de la Ley a Moisés en el monte Sinaí está estrechamente relacionada con el derramamiento del Espíritu Santo que el libro de Los Hechos nos relata. Aquí te lo explico muy despacio y paso a paso.


La salida de Egipto se efectuó al día siguiente de Pascua (Éxodo 12:42-43) y fue cincuenta días después de la salida de tierra del Faraón que Moisés recibió las tablas de la Ley. (Éxodo 31:18). Posteriormente, ya establecidos en la Tierra Prometida, el pueblo comenzó a celebrar la fiesta que en los días de los apóstoles se conocía como Pentecostés (Penteskoste es el término griego que significa quincuagésimo).

Ahora bien, notemos que en el libro de Ezequiel se hace una promesa al pueblo de Israel:

He aquí que vienen días, dice El Señor, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. Ezequiel 31:31 

Al hablar de pacto se refiere a la entrega de las tablas de la Ley que hizo a Moisés en el Sinaí, lo cual constituyó un pacto matrimonial.

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Sin embargo en el libro de Jeremías nos aclara que el Nuevo pacto será diferente al primero:

No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice El Señor. Jeremías 31:32

El Señor nos muestra que si bien el Primer pacto fue inscrito en tablas de piedra el Nuevo pacto será en los corazones de su pueblo:

Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice El Señor: DARÉ MI LEY EN SU MENTE Y LA ESCRIBIRÉ EN SU CORAZÓN; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Jeremías 31:33
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Ezequiel 36:26-27

Así que podemos decir que las tablas de la Ley fueron un símbolo del Espíritu Santo del Señor que estaba destinado a ser derramado sobre su pueblo elegido.

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Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Hechos 1:4
Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Hechos 2:33
Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Hechos 2:39
El derramamiento del Espíritu Santo que nos describe el libro de Hechos no es otra cosa sino el cumplimiento de la Promesa hecha por el Señor por medio de sus siervos los profetas para todos los de su pueblo, tanto los de la Casa de Judá como los de la Casa de Israel.

Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Ezequiel 36:27

Simbolismo del número cincuenta

Por supuesto que, como todos los números en la Biblia, el número 50 también lleva un simbolismo o significado espiritual y por tanto un mensaje el cual nos conviene atender.


El número 50 contiene dos cantidades: 40 y el 10. El cuarenta son los días que Israel pasó en el desierto a prueba y el diez son los mandamientos del Señor a su pueblo. El pacto que Israel hizo consistió en comprometerse a cumplir tales mandamientos (Deuteronomio 27:9 - 15 / Deuteronomio 28:1 / Deuteronomio 29: 9- 15).

El mensaje es simple y claro, durante toda su estancia en esta vida (simbolizada por el desierto y sus pruebas) el pueblo del Señor deberá guardar sus mandamientos, que como ya nos lo enseño nuestro Señor se resumen en dos:

Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:36-40

De tal forma que la Casa de Israel está llamada a dar el cumplimiento de los mandamientos de Dios, ya no en la forma litúrgica del Primer pacto, la cual estaba expresada en la Ley de Moisés, sino ahora en la forma espiritual del Nuevo pacto la cual nos enseña nuestro Señor.

Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Gálatas 5:14
y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. 1 Juan 3:22
Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. 1 Juan 5:3

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