Mikvé: una preparación espiritual para el matrimonio
Por Anita Diamant | Traducción de Samuel Barruecos
El Mikvé, o baño ritual, simboliza el renacimiento de la prometida y la purifica espiritualmente para su casamiento.
Por siglos la prometida judía se ha inmerso en una Mikvé o baño ritual como preparación para su boda.
La finalidad de
Acorde al Talmud, la fuente original de toda Mikvé es el río que emerge del Edén. Sumergiéndose en cualquier Mikvé, la gente participa en la santidad del Edén y renacen tan puros como Adán y Eva al momento de ser creados. Mikvé también representa el curso natural de la vida. Espiritualmente hablando, es la matriz de la cual los humanos vuelven a entrar al mundo en estado puro.
Una Mikvé es todo lo opuesto al agua estancada. Es un saludable cuerpo de mayim hayim, o literalmente “agua viva”. Charcas, lagos, ríos y mares son Mikvot (plural de Mikvé) naturales. Para muchos, la Mikvé de una fuente natural es una experiencia más satisfactoria espiritual, emotiva y estéticamente en comparación con la Mikvé bajo techo que más parece una piscina miniatura. Sin embargo, temperatura y clima o presupuesto familiar a menudo son factores decisivos para optar por la Mikvé bajo techo.
La ventaja de la Mikvé bajo techo, la cual debe contener agua fresca de manantial, agua de lluvia o inclusive nieve derretida, es que está calentada a la temperatura corporal.
“Barukh ata Adonai Eloheynu Melekh Ha-olam asher kid’shanu, be-mitzvotav vitsivanu al ha’tevilah”.
“Bendito seas Señor, Dios de la creación, quien nos santifica con tus mandamientos y nos ordenas obedecer la inmersión”.
El número de las inmersiones varía de acuerdo a la costumbre: dos son las comunes, pero tres también son las tradicionales porque la palabra Mikvé aparece tres veces en la Torá.
En casi todas las Mikvot hay una mujer que te asiste en todo tu proceso ritual (universalmente conocida como “la dama del Mikvé”) y si es tu primera vez, lo más seguro es que su presencia te hará sentirte incómoda. Aquí es importante recordar que su función no es juzgarte, sino simplemente asistirte en la correcta ejecución del ritual; durante todo el cual ella permanece callada y pendiente de tus necesidades.
Aunque las inmersiones y bendiciones solo toman unos cuantos minutos, ten en cuenta que la estancia en el Mikvé dura alrededor de una hora. Antes de la inmersión ritual serás conducida a un cuarto de baño privado donde habrás de asearte. El cuarto estará equipado con toallas y posiblemente hasta con cepillos de dientes disponibles, pasta de dientes kosher, shampoo y humectante para el pelo (Cuando llames para hacer una cita pregunta qué es lo que debes traer contigo).
Ella te llevará a
Después regresas al cuarto de baño para vestirte. Y ya esta. Antes de abandonar la Mikvé tómate un tiempo para reflexionar lo que este ritual significó para ti.
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